miércoles, 24 de octubre de 2018

«Estad a punto»

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"«Mira que vengo como un ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos» dice el Señor (Ap 16,15)... Cuando Cristo dice que su venida está próxima y sin embargo, vendrá súbitamente, de manera inesperada, dice que para nosotros esta espera parecerá larga... ¿Cómo es que el cristianismo falla continuamente, y sin embargo dura? Es un hecho que Dios lo sabe y lo quiere así; no es una paradoja afirmar que el tiempo de la Iglesia ha durado cerca de dos mil años, que puede durar todavía mucho tiempo, y que, a pesar de todo, camina hacia su fin e incluso que puede acabar cualquier día. Y el Señor quiere que permanezcamos con todo nuestro ser con la mirada puesta en la inminencia de su retorno; se trata de vivir como si eso que puede llegar no sabemos cuándo, debiera llegar en nuestros días.

     Antes de la venida de Cristo, el tiempo se sucedía de otra manera: el Salvador tenía que llegar y traernos el fin de ése; Cristo avanzaba hacia este fin. Se sucedían las revelaciones...; el tiempo era medido según la palabra de los profetas que se sucedían... El pueblo de la Alianza no debía esperarlo inmediatamente, sino después de su estancia en Canaán y la cautividad de Egipto, después del éxodo por el desierto, los jueces y los reyes, al final de los plazos fijados para introducirle en este mundo. Se reconocían esos plazos fijados, y las revelaciones sucesivas llenaban ese tiempo de espera.

     Pero una vez hubo venido Cristo, como Hijo en su propia casa, con su Evangelio perfecto, ya nada queda para acabar si no es la reunión de sus Cristos. No se puede revelar ninguna doctrina más perfecta. Ha aparecido la luz y la vida de los hombres; Cristo ha muerto y resucitado. Ya no queda nada por hacer...; estamos, pues, al final de los tiempos. Así, aunque un cierto intervalo de tiempo debe haber entre la primera y la última venida de Cristo, desde ese momento el tiempo ya no cuenta para nada... Ya no marcha hacia su fin, sino que más bien caminan juntos sin cesar, siempre tan cerca de ella como si él tendiera hacia ella... Cristo, pues, está siempre a nuestro alcance, tan cerca de ella hoy como hace dieciocho siglos, y no más cerca que entonces, e incluso no más cerca que cuando él vendrá".

Beato John Henry Newman (1801-1890)
teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
PPS, t. 6, n°17 « Waiting for Christ »

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lunes, 22 de octubre de 2018

Juan Pablo II y el Carmelo



"Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, pero –como esa fecha siempre cae en torno a la Semana Santa y en esos días no se celebran fiestas de santos– su memoria litúrgica se ha establecido el 22 de octubre, en el aniversario del inicio de su ministerio como Papa de la Iglesia Católica. Al ser hoy el día de su fiesta, recordemos brevemente su relación con el Carmelo. 

Todos saben que Karol Wojtyła nació en Wadowice (Polonia) y que tuvo desde niño una relación muy estrecha con los Carmelitas Descalzos de su ciudad natal. En su templo fue monaguillo y recibió el escapulario el día de su primera comunión. También es de sobra conocido que escribió su tesis doctoral sobre La fe en san Juan de la Cruz (cuyo original se conserva en el Teresianum) y que fue un enamorado de la espiritualidad carmelitana. De hecho, dejó en herencia su anillo pastoral (“el anillo del pescador”) a los carmelitas de su ciudad natal, además del escapulario que siempre llevaba consigo y otras cosas. También dejó una imagen del Niño Jesús que siempre tuvo en su habitación a las carmelitas descalzas del monasterio Regina Coeli de Roma.

Lo que quizás no sea tan conocido es que intentó hacerse carmelita descalzo en varias ocasiones. La primera vez no pudo realizarlo porque los nazis invadieron Polonia y prohibieron el ingreso de novicios en la vida religiosa. Cuando terminó la guerra, volvió a intentarlo, aunque los comunistas también pusieron dificultades a la vida religiosa. De todas formas, el entonces provincial de la orden en Polonia le dijo que si reclutaba otros dos jóvenes, organizaría un noviciado clandestino para ellos tres. Después de estudiar teología volvió a intentarlo, pero esta vez fue el arzobispo de Cracovia el que no se lo permitió. En los años posteriores, cuando recibía a carmelitas en audiencia, les decía bromeando: “como no me quisisteis cuando os pedí entrar entre vosotros, Dios preparó otro camino para mí”. 

En un mensaje a los carmelitas, escribió: “Vuestro viaje espiritual continúa en el mundo de hoy. Estáis llamados a releer vuestra rica herencia espiritual a la luz de los desafíos actuales, a fin de que el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, especialmente de los pobres y de todos los afligidos, sean también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo, y, de manera singular, de todo carmelita” (08-09-2001)". P. Eduardo Sanz de Miguel, ocd.

Cardenal Cupich: "El Sínodo es un buen ejemplo de cómo la Iglesia debe involucrar siempre a la gente joven"



"(José M. Vidal).- El cardenal de Chicago, Blase Cupich, está muy contento de la dinámica y el desarrollo del Sínodo de los Jóvenes, "una oportunidad magnífica para que los líderes de la Iglesia involucren a la gente joven". También confiesa que "todo lo que el Papa está haciendo y diciendo es algo que he estado intentando hacer" durante los 43 años que lleva de sacerdocio. Reconoce que la sombra de los abusos planea sobre el Sínodo y, para acabar con esa plaga, propone "poner fin a los privilegios, al poder y a la protección de la cultura clerical".
¿Cómo va el Sínodo? ¿Hay un buen clima?
Creo que el Sínodo es una oportunidad magnífica para que los líderes de la Iglesia involucren a la gente joven. Y eso es lo que está sucediendo. En mi círculo, tenemos a cinco jóvenes, y están muy abiertos y muy seguros al expresarse. Este es un buen ejemplo de cómo la Iglesia debe siempre involucrar a la gente joven: con apertura, con franqueza, y con un corazón amoroso. Así que todo va muy bien.
¿En qué clave interpreta la canonización de Romero y Pablo VI?
Creo que la clave para interpretar la canonización la dio la homilía del Papa. El Santo Padre dijo muy claramente que el hombre que está ocupado solo en cumplir la ley y cuyo corazón está lleno de bienes materiales no se permite recibir el amor de Jesús. No puede ver a Jesús que le mira con amor. Así que, el mensaje -no solo para los jóvenes, sino para todos en la Iglesia- es que el comienzo de nuestra fe cristiana radica, primero, en responder al amor que Dios tiene hacia nosotros cada día. No se trata en primer lugar de seguir una ley particular o mirar nuestros logros con los que presentarnos al Señor diciendo: 'Mira lo que he hecho'. Más bien, se trata de reconocer lo que el Señor ya está haciendo por nosotros. Por lo tanto, creo que la homilía del Santo Padre también va a tener un gran impacto en el resto del Sínodo.
¿Toda la jerarquía católica de los Estados Unidos está con el Papa?
Creo que los obispos estadounidenses ven que el Santo Padre está realizando una renovación en la vida de la Iglesia. Y estamos creciendo en el entendimiento de lo que ello significa. Y el Sínodo es un momento particularmente útil para que avancemos en esa comprensión.
Usted sí que está con el Papa y pasa por ser su amigo.

He sido sacerdote durante 43 años, y todo lo que el Papa está haciendo y diciendo es algo que he estado intentando hacer durante todo ese tiempo.
¿La sombra de los abusos planea sobre el Sínodo?
La crisis de los abusos a menores está dolorosamente presente en el Sínodo, pero con mucha esperanza de que podamos superarla.
¿Cómo?

Teniendo en cuenta que su raíz está en el abuso de poder y de conciencia. Si conseguimos acabar con los privilegios, el poder y la protección de la cultura clerical, podremos erradicar la pederastia de la vida de la Iglesia. Todo lo demás seguirá siendo secundario, si no conseguimos llegar al núcleo del problema".

https://www.periodistadigital.com/religion/america/2018/10/21/religion-america-eeuu-arzobispo-chicago-cardenal-cupich-sinodo-roma-pederastia-usa.shtml
22 de octubre, san Juan Pablo II
¿Por qué celebramos a San Juan Pablo II el 22 de octubre?
¡No tengáis miedo!






domingo, 21 de octubre de 2018

El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir...

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"Los grandes tienen una patología clara: dominan, esclavizan, no dejan que madure nadie en la esencia ética y humana. Por el contrario, el Dios del Reino, trata a cada uno con amor y según lo que necesita. Ahí está la clave de lo que quiere llevar adelante Jesús como causa, aunque sea pasando por la cruz. Un Dios que sirve a los hombres no es apreciado ni tenido como tal por lo poderosos, pero para el mensaje del evangelio, ese Dios que sirve como si fuera el último de todos, merece ser tenido por el Dios de verdad. Es eso lo que encarna Jesús, el profeta de Nazaret".

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/






sábado, 20 de octubre de 2018

Los místicos y la «resiliencia»




"Las dificultades no hay que buscarlas. Llegan por sí mismas. Algunas las podemos enfrentar para eliminarlas, pero otras permanecen aunque no queramos. Si las enfrentamos con la actitud correcta, podemos crecer y madurar. En palabras de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz: se nos abre la puerta para poder entrar en la vida mística. En caso contrario, las dificultades bloquean el proceso de crecimiento e incluso incapacitan para llevar una vida normal.

A esta actitud teresiana de acogida pacífica de las contrariedades de la vida para superar los traumas y aprender de todo, «haciendo de la necesidad, virtud», hoy se la llama «resiliencia», que es «la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas». (Diccionario de la lengua española DRAE). No se trata solo de «sobrevivir», de «resistir» a las desgracias, sino de superarlas usándolas como un trampolín para crecer y mejorar.

La psicología ha tomado prestada de la física la palabra «resiliencia» que, en origen, es la capacidad que tienen algunos materiales para volver a su estado original después de haber recibido fuertes presiones capaces de deformarlos. Por ejemplo, una bola de espuma o de goma, que es apretada con fuerza, pero que vuelve a su forma anterior cuando la soltamos.

Lo mismo sucede con las personas que tienen que enfrentar situaciones negativas (pobreza extrema, enfermedades graves, malos tratos, abusos, pérdida de un ser querido, catástrofes naturales, guerras, etc.). En principio, todos tenemos la capacidad de reponernos. A la mayoría les cuesta mucho tiempo y esfuerzos, una minoría no lo consigue nunca (los sujetos «no-resilientes» o «asilientes») y otra minoría se repone rápidamente e incluso sale fortalecida de la prueba (los sujetos «pro-resilientes»).

Desde el final de la segunda guerra mundial, numerosos estudios psicológicos han intentado buscar las claves de estos procesos para poder ayudar más eficazmente a las víctimas: la «logoterapia», la «programación neurolingüística» y, en los últimos años, la «psicología positiva», que pretender centrarse en las capacidades y valores de los seres humanos (para potenciarlos), más que en sus debilidades y patologías (para sanarlas), como hace la psicología tradicional. De hecho, se ha visto que muchas debilidades se curan más fácilmente cuando se potencian los valores positivos.

Santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz no sabían de estas cosas, pero ambos decían que, para vencer un vicio, no hay que estar todo el día dando vueltas a cómo conseguirlo, sino practicar la virtud contraria, «para vencer ese amor con otro amor mayor y mejor» (cfr. 1S 14,2). Recomiendan la misma actitud para vencer las dificultades y contradicciones: no permitir que nos ahoguen, sino ocupar el pensamiento y las energías en potenciar las actitudes contrarias para poder superarlas. Esto es lo que hoy se llama «resiliencia»: la capacidad para adaptarse y superar la adversidad no deteniéndonos en lo negativo de la vida, sino potenciando lo positivo.

En este camino es esencial «dejar nuestra razón y temores en sus manos [del Señor]» (cfr. 3M 2,8), «dejarnos a nosotras mismas» (cfr. 3M 2,9) o, por decirlo con san Juan de la Cruz, «salir de nosotros mismos». Esto significa «des-centrarnos», comprender que no somos el centro del universo, ni aún autosuficientes, que nunca nos bastamos a nosotros mismos, que necesitamos de los demás y –sobre todo– de Dios. Así lo expresa san Juan de la Cruz: «Salí de mí misma, esto es, de mi bajo modo de entender, y de mi flaca suerte de amar, y de mi pobre y escasa manera de gustar de Dios» (2N 4,1).

Para los místicos, la vida verdaderamente humana es «éxtasis», que literalmente significa «salir de sí». Pero no entendiéndolo como una experiencia momentánea, sino como un camino que dura toda la vida, poniendo en práctica una enseñanza fundamental del evangelio: «El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la ganará» (Lc 17,33 y paralelos). Esto consiste en no ser egoísta, sino generoso; en no pensar solo en mis cosas, en mi comodidad, sino en buscar el bien del otro, hasta dar la vida. Esto significa «salir de sí mismo»: no buscarme a mí mismo, pensar en los demás, darme por amor.

En este punto, la doctrina de santa Teresa de Lisieux coincide con la de sus santos Padres. Ella vivió su «conversión» a los catorce años, cuando recibió «la gracia de Navidad», que le permitió pasar de la infancia a la madurez humana y espiritual. Santa Teresita explica que esa gracia consistió en que comprendió que la caridad consiste en salir de sí misma, en olvidarse de sus cosas para amar a los demás sin esperar nada a cambio: «El 25 de diciembre de 1886 recibí la gracia de salir de la niñez. Sentí la necesidad de olvidarme de mí misma para dar gusto a los demás, ¡y desde entonces fui feliz!» (Manuscrito a, 45rº).

Aunque el lenguaje sea distinto, las ideas de santa Teresa de Ávila en las terceras moradas, son las que propone Karl Paul Reinhold Niebuhr en su conocida «Oración por la serenidad», que dice así: «Padre, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia. Viviendo día a día; disfrutando de cada momento; sobrellevando las privaciones como un camino hacia la paz; aceptando este mundo impuro tal cual es y no como yo creo que debería ser, tal y como hizo Jesús en la tierra, confiando en que tú obrarás siempre el bien; así, entregándome a tu voluntad, podré ser razonablemente feliz en esta vida y alcanzar la felicidad suprema a tu lado en la próxima. Amén»". P. Eduardo Sanz de Miguel, ocd.

Madre del Carmelo

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“Madre del Carmelo: Tengo mil dificultades, ayúdame. De los enemigos del alma, sálvame. En mis desaciertos, ilumíname. En mis dudas y penas, confórtame. En mis enfermedades, fortaléceme. Cuando me desprecien, anímame. En las tentaciones, defiéndeme. En horas difíciles, consuélame. De mis pecados, perdóname. Con tu corazón maternal, ámame. Con tu inmenso poder, protégeme. Y en tus brazos de Madre, al expirar, recíbeme. Virgen Santísima del Carmen, ruega por nosotros. Amén".

jueves, 18 de octubre de 2018

Lucas, "el escriba de la mansedumbre de Cristo".





"Dante Alighieri llamó al evangelista san Lucas "el escriba de la mansedumbre de Cristo". Y es que Lucas consagró su persona a anunciar esa buena noticia, ese evangelio, que más tarde puso por escrito. 

En su obra, Lucas nos cuenta que, con su predicación, Jesús anunció la misericordia de Dios Padre y, con su vida, hizo presente esa misericordia de Dios, esa ternura, esa compasión hacia los más pequeños.

San Pablo, san Lucas y san Marcos son testigos de que la Buena Noticia de Jesús viajó de Galilea a Jerusalén, más tarde de Jerusalén a Antioquía de Siria, donde llamaron por primera vez "cristianos" a los seguidores de Jesús, y desde donde partieron los viajes evangelizadores de san Pablo, finalmente de Antioquía a Roma, para extenderse desde allí hasta los confines del mundo.

Estos tres compañeros de fe y de trabajo misionero nos han dejado, también, los escritos más antiguos del cristianismo, llenos de fe y de unción. 

Del evangelio de Lucas se ha subrayado que es el que más insiste en la misericordia de Dios, en la alegría de los creyentes, en la importancia de la oración, en la obra del Espíritu Santo, en el papel de María en la historia de la salvación (por eso, muchas veces se le representa pintando un icono de la Virgen María), en la importancia que Jesús da a los más pequeños (mujeres, niños, enfermos y pecadores)...". P. Eduardo Sanz de Miguel, ocd.


https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com/2018/10/lucas-el-escriba-de-la-mansedumbre-de.html?spref=fb&fbclid=IwAR21Ry8fOV5IUqi0mktBbEp9toMm5dSmO6Ylwy9D2XkzE5z3xTAMNUlPFSc


miércoles, 17 de octubre de 2018

Yo soy tuyo y para ti


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Hablando de lo que experimenta la persona que se une con Dios, dice, san Juan de la Cruz, así:

"«Sientes que [Dios] te ama de veras; y como él es generoso, conoces que te ama y hace mercedes con liberalidad [es decir, con generosidad], sin algún interés, solo por hacerte bien; y como él es la virtud de la suma humildad, con suma bondad y con suma estimación te ama; e igualándote consigo, mostrándose a ti en estas vías de sus noticias alegremente, con este su rostro lleno de gracias, te dice en esta unión suya, no sin gran júbilo tuyo: “Yo soy tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a ti”» (Llama de amor viva B 3,6).

En primer lugar, «sientes» que Dios te ama. No solo lo «sabes», también lo experimentas.

En segundo lugar, conoces que te ama «sin algún interés», sin esperar nada a cambio, no porque tú lo mereces, sino porque él es bueno.

En tercer lugar, descubres asombrado que su amor te une e iguala con él, te hace partícipe de su vida y de su gloria.

Por último, descubres el verdadero nombre de Dios, su identidad, la traducción del nombre bíblico Yahvé: «Yo soy tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a ti».

Señor, cuando se descubren estas cosas, ¿cómo es posible no ser felices? Tu amor nos basta. Tu amor vale más que la vida. Pase lo que pase y suceda lo que suceda, nada ni nadie nos puede separar de tu amor. A ti sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén". P. Eduardo Sanz de Miguel, ocd.