jueves, 28 de marzo de 2019

Descansa en paz, padre Pépe.

















En medio de la tristeza que nos trajo la noticia de tu partida a la casa del Señor, se nos abrió el sentimiento en diferentes direcciones. 
Lloramos, nos reímos y nos llenamos de nostalgia recordando tantos momentos vividos junto a ti y, sobre todo, en torno a nuestro amado Jesús. 
Probablemente nos resulte muy difícil acostumbrarnos a tu ausencia física, a prescindir de tu abrazo tembloroso y lleno de sincero cariño y sobretodo extrañaremos muchísimo aquellas extraordinarias homilías llenas de tanta espiritualidad. 
Nos consuela imaginarte allí, en aquel lugar de paz serenidad, luz infinita y plácida compañía, allí, en aquella última morada que reservamos sólo para estar con el Amor de los amores, y desde allí nos envías todo tu amor. 
Queremos darle infinitas gracias al Señor por ese regalo de tu amor para nuestras vidas y alegrarnos por tu, tan anhelado, encuentro con el Amado.

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